Dos jóvenes emprendedores de Aoiz han lanzado la primera ginebra donde las esencias del río Irati y su entorno son las protagonistas.
AFTERGLOW es el momento exacto en el que muere el día y comienza la noche. Cuando el crepúsculo resplandece con toda su fuerza y el cielo se tiñe de rosas y naranjas antes de apagarse. O, según se mire, encenderse de nuevo, esta vez cargado de estrellas y de mil posibilidades por delante. Este término describe a la perfección el espíritu con el que nació esta ginebra. Por eso ese es su nombre: Afterglow. “La energía de ese instante al final del día en el que el sol va desapareciendo y uno reflexiona sobre lo vivido, esa satisfacción por el camino recorrido, esa mirada a lo mucho que nos queda por vivir, esa oportunidad de volver a empezar. Eso es Afterglow para nosotros”, expresa Javier Imízcoz, uno de sus dos creadores.
Esta ginebra se elabora con la técnica London Dry Gin para que el sabor provenga de los botánicos del Río Irati y su entorno, ellos, son la clave.
El proyecto surge en pleno confinamiento y quizá por esto lo hace con alma local. “Ha sido necesario sufrir una pandemia para darnos cuenta de que somos muy vulnerables y de que debemos dar más importancia a esas cosas que nos producen felicidad a cambio de muy poco. Hablamos de pasar tiempo con nuestras familias, amigos… de sobremesas que no terminan nunca, de la alegría de compartir una copa con l@s tuy@s”, explica Imízcoz. Alma local porque está ligada a las raíces de sus creadores, dos jóvenes de Aoiz que tenían muy claro que el río Irati y su entorno tenían que formar parte de este sueño. Los botánicos esenciales de Afterglow se encuentran en los alrededores del emblemático río que recorre el pueblo. De este modo, la nueva ginebra presenta un perfil clásico, atemporal, donde el enebro toma protagonismo, acompañado por notas cítricas, florales y especiadas. El resultado es “una ginebra equilibrada, sabrosa, que invita al disfrute”, asegura Imízcoz.
Todo comenzó en una cabaña de pueblo, haciendo experimentos con un alambique de tres litros. Aquellos primeros destilados caseros, aquellos errores-aciertos que cada vez ilusionaban más a los dos amigos que para entonces ya se habían apuntado a diferentes cursos para seguir aprendiendo. “Todo muy amateur, muy rústico, muy de pueblo”, explican orgullosos. La empresa bajo la que está amparada la ginebra se llama Simple Spirits.
La fórmula nació en Aoiz. La primera vez que saborearon su creación fue en el pueblo. El proceso de producción, sin embargo, está externalizado “sobre todo porque para hacer este tipo de productos, que no son sencillos, y, además, en esas cantidades, hace falta tener licencias especiales y una infraestructura mucho más potente”. Hay muy poca gente en España que pueda hacerlo. Ahora su ginebra es ya una realidad y, de momento se puede comprar en su web: www.afterglowgin.com
Esta ginebra se dirige especialmente “a esas generaciones que ya no llegamos a casa por la mañana, aunque lo hayamos hecho, porque preferimos disfrutar de un vermut a mediodía o de los tardeos. Gente que sabe disfrutar de la vida, del aquí y ahora y, por supuesto, que sabe valorar el inmenso placer que supone beberse un gin-tonic en buena compañía”.